sábado, 10 de octubre de 2009

El Libro de la lata va a dar la lata. Años después de su robo, el original permanece desaparecido.




 Con este nombre de Libro de la lata se conocía en el Archivo Histórico Provincial de León (A.H.P.L.), a una encuadernación de varios siglos de antigüedad que apareció en Quintana del Castillo y que trataba entre otras cosas, de los privilegios de los hijosdalgo de La Cepeda, Valdesamario, La Utrera, etc... Pero hace ya algún tiempo, esta importante fuente escrita fue entregada al A.H.P.L. con la intención de que fuese conservada y custodiada en mejor estado, en teoría, en unas condiciones de primer nivel.



Pasados algunos años, a finales de los años 90, lo pude consultar en el A.H.P.L. que se halla situado en las inmediaciones de la Puerta Castillo de la ciudad de León. Cuando acudí a verlo me informaron de que en el archivo lo conocían por el nombre de Libro de la lata, pues la encuadernación original estaba introducida en una lata cuando apareció en el Ayuntamiento. Dicha lata se construyó para conservarlo en mejores condiciones, protegiéndolo de cualquier posible incidente o contratiempo y con ella fue entregado y conservado en el A.H.P.L. hasta que desapareció.



El libro fue tenido desde siempre en una alta estima y el archivo exhibía en sus paredes alguna reproducción ampliada de las páginas de esta obra, por ejemplo, en la antigua sala de obras de referencia y microfilm que existía antes de que se llevase a cabo la reforma del archivo.

Pero lo que me llamó la atención y nunca llegue a comprender del todo, es porqué el libro no se hallaba guardado como los demás. Ignoro si la directora desconfiaba del resto de los trabajadores o si se producían robos de los fondos con regularidad, pero al Libro de la lata sólo se podía acceder solicitándolo por ese nombre al trabajador/a de turno. Entonces, el trabajador tenía que pedirle permiso a la directora Carmen para que autorizase su consulta, que según me explicaron, consistía en dejar acceder al trabajador a su despacho donde ella lo tenía guardado, es decir, como si el libro fuese suyo.



No tengo información sobre el aspecto del libro en el momento de ser entregarlo al archivo provincial, pero el Libro de la lata con su lata fueron restaurados, y todo indica que fue una decisión acertada pues el resultado de la restauración fue sobresaliente y se garantizaba su conservación para los próximos siglos.

Evidentemente, yo ya conocía su existencia y su contenido antes de ir al A.H.P.L., y de hecho, fui al archivo sólo por conocer el original, pero me sorprendió. El libro restaurado era de una gran belleza, una auténtica obra de arte, y en verdad, entre los varios miles de libros que he consultado durante esta última década (incluidos incunables) todavía no he vuelto a consultar ninguno comparable en belleza, al menos, bajo mi criterio personal.

Antes de entregarse al A.H.P.L. se hicieron unas fotocopias para personal relacionado con el Ayuntamiento, y tuve la fortuna de que José Luis Blanco, antiguo alcalde, me prestó la suya durante unos días para poder leerlo, etc... ESTAS FOTOCOPIAS SALVAVAN EL CONTENIDO HISTóRICO DEL LIBRO DESDE EL PRIMER MOMENTO. Así pues, pude ya por entonces acceder a su contenido pero cuando lo contemplé en el archivo, aquel original coloreado y restaurado, lo reconozco, me deslumbró. En fin, por aquellos meses también estuve consultando otro material en el mismo lugar, pero no tardando mucho se cerró para su remodelación.



Pasado algún tiempo desde entonces, una desagradable noticia llegó a mis oidos: el libro de los hijosdalgo de La Cepeda, el Libro de la lata, había desaparecido. Y lo que son las cosas, pese a que el férreo control ejercido sobre está obra podría hacer pensar que iba a ser fácil encontrar a los culpables y recuperar el libro, el paso de los años ha demostrado la incapacidad o desinterés de los encargados de dicha investigación y la burlona pericia del ratero/a.

Las imágenes que aparecen en esta entrada del blog, se han realizado sobre una reproducción publicada del Libro de la lata.